ESTE MUNDO EN QUE VIVIMOS
I
Que la mayor potencia económica y militar del mundo haya caído a tan bajo nivel parece una broma. Pero no lo es. La culpa no puede ser sólamente de un hombre ni de su actuación personal, pero cuando un presidente del gobierno, en lugar de ocuparse de los asuntos internos del país se dedica a mantener viejas guerras (por cierto perdidas) y emprender nuevas e inútiles, con el enorme costo que esto significa, el resultado no puede ser en ningún modo positivo. Menos aún cuando dos de esas guerras que mantiene el Presidente han convertido a esos países en fábricas de cadáveres, en los que cada día hay atentados y muertes, sangre y más sangre, a pesar de los miles de soldados perfectamente apertrechados que tiene el señor Obama en Afganistán e Iraq. Ya he hablado en entradas anteriores de la pésima gestión del presidente Obama, cuyo Premio Nobel de la Paz es una afrenta a la dignidad y el respeto que debería tenerse por semejante galardón, que en pocas ocasiones anteriores ha estado más injustificado. Pero ya se sabe que la Academia Sueca (junto a la Noruega) se caracteriza por cometer errores y barbaridades en su otorgamiento de los famosos galardones que a veces deshonran al hombre que dio el título a los mismos. Pero ahora, para parecerse todavía más a "nuestro" Zapatero, el señor Obama le echa la culpa de la situación imperante en Estados Unidos al gobierno anterior, que por cierto, no fue ni mucho menos brillante, pero no creo que sea un gesto de honestidad pretender culpar a otros de los errores propios, como hace el actual presidente. Como ha hecho siempre el señor Rodríguez Zapatero. Y como hacen quienes no son capaces de aceptar sus pifias, porque se creen súper hombres infalibles, cuando en realidad son personajes cuyos cargos les quedan demasiado grandes.
II
INDIGNADOS: 1, POLICIA: 1. Empate técnico y práctico, pues los indignados en España han logrado tomar otra vez la Puerta del Sol, y los policías han logrado que no acampen allí con tarecos, colchones, tiendas de campaña, y otros menesteres que llenaron el emblemático lugar de basura, fealdad y mal olor. Ahora estos nuevos "salvadores" de la humanidad pretenden boicotear la visita del Papa a Madrid, en contubernio con los sindicatos que aparentemente decían combatir en sus papeles anteriores pegados a cualquier superficie del entorno de Sol, provocando con ello una situación muy peligrosa cuyas consecuencias afectarán bastante la visión de España, algo degradada ya, que existe fuera de nuestras fronteras. Si desde el principio se hubiera puesto freno al desenfreno de estos jóvenes manipulados por la extrema izquierda, permitiéndoles, por supuesto, manifestarse libremente sin adueñarse de lugares que pertenecen al pueblo de cada ciudad y no sólamente a un reducido grupo de "indignados", esto no hubiera llegado a la actual situación. Pero las autoridades se mostraron demasiado tolerantes y ya se sabe que cuando a alguien se tolera demasiado se envalentona y toma ínfulas de agresividad que muestra sin freno ante un gobierno que es evidente que de gobernar sabe muy poco. Y después, si España sale indemne de esta agresividad, a esperar a las elecciones, cuando se celebren, a ver qué partido toman, pues a pesar de declarar que no se inclinan por ningún partido, es evidente que sí se inclinan por el socialismo, sobre todo por el socialismo tristemente recordado de la República que cometió tantos crímenes como el franquismo, aunque en España sólo se hable de los de la dictadura del caudillo, ocultándose los otros. Realmente, lo que se va a encontrar Rajoy si es elegido, es una olla de grillos en ruina, repleta de problemas y con todos los agentes sociales, culturales, económicos y políticos en contra (sindicatos, partidos, instituciones, prensa, etc.). Ante ese panorama, yo siendo él mejor me quedaría en la Oposición.
III
Después de ver, asombrado, los acontecimientos en los países árabes, en Noruega, en Israel, en España, en el Africa continental, en Londres, y en muchos otros puntos del planeta, revisando la situación de nuestro globo terráqueo casi en fase terminal, he llegado a la conclusión de que los únicos países que se mantienen en absoluta tranquilidad son Cuba y Corea del Norte: en ambos, el pueblo nunca protesta, no se queja de nada, no se lanza a la calle en contra del gobierno, en fin, que parecen dos verdaderos paraísos donde no hay nada que censurar, combatir, eliminar, etc. Vaya, hombre, dan ganas de irse a vivir en uno de esos lugares idílicos donde no sucede nada que altere la tranquilidad, la paz, y la sensación de vivir en absoluta armonía con la Naturaleza y con los seres humanos.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 11 de agosto de 2011)
lunes, 18 de mayo de 2020
lunes, 11 de mayo de 2020
SINCERIDAD!!!... ¿EXISTE TODAVIA?
SINCERIDAD, BONITA PALABRA
Tengo una amiga a la que aprecio mucho con la cual me ha sucedido algo curioso: resulta que me invitó a asisir a una representación suya de un monólogo teatral escrito y actuado por ella misma, que yo había visto ya en su propia casa. No me apetecía ir y no fui, y eso al parecer le ha hecho distanciarse, quizás molesta o enfadada porque yo no hice lo que me pidió. Todos tenemos conceptos diferentes sobre la amistad, pero yo considero que la amistad condicionada es una farsa, y que pretender que siempre nuestros amigos actúen de acuerdo a nuestros parámetros o a nuestros deseos es considerarlos como seres incapaces de pensar y razonar por sus propios cerebros, y no ser independientes de cualquier voluntad ajena a ellos, por muy sana y atractiva que sea la misma proveniente de quien, como en este caso, invita, sugiere, solicita, etc. Invitar está bien, pero “eres mi amigo si haces lo que te pido que hagas” me parece simplemente una mentira. Y se engaña quien piense que sólo son amigos quienes siempre responden a sus deseos o a sus solicitudes.
A mí me gustaría que mis amigos (los que leen mi blog) aparecieran entre los seguidores con sus fotos y sus datos junto al encabezamiento de cada nueva entrada. Sin embargo, nunca se me ocurriría pedírselo. Pienso que si ellos no aparecen, es porque no desean aparecer como tales, y creo que lo importante es que me lean, que es para lo que escribo el blog. Mis tres mejores amigos (varones), que leen mi blog y lo comentan conmigo, y discrepan muchas veces, cosa muy natural cuando la amistad es sincera, jamás se apuntarían a aparecer entre esos seguidores a los que agradezco su presencia que me anima a continuar publicando nuevas entradas cada varios días. Y por supuesto, eso no hace ni en una pizca que yo me sienta preterido por ellos por no aparecer en la portada de LA ENVOLVENCIA. Y a la amiga referida nunca se lo he pedido, ni siquiera le he pedido que lea mi blog, sólo una vez le informé de su existencia y nada más. Si no lo hace, es porque no lo desea, no le apetece, no tiene tiempo, o cualquier cosa, y yo respeto su decisión y la acepto como es y eso –no otra cosa-- es la amistad.
A las personas hay que aceptarlas tal como son o no aceptarlas, y se acabó. Pero querer que los amigos piensen, sientan, hablen y actúen como quisiéramos es síntoma de inmadurez, además de que en realidad, siendo así, no los consideraríamos amigos ni personas con valores que merecen que los consideremos amigos: serían marionetas si siempre se movieran al compás de nuestros deseos, de nuestra voluntad, o de nuestras peticiones.
Pero lo más curioso del caso del que hablo es que esa amiga tiene una hija, sin dudas encantadora como ella, que, como decimos en Cuba, es "cagadita a la madre", pues también me invitó a asistir a su cumpleaños, al que SI me apetecía ir, pero me surgió un problema digamos "sentimental" ineludible que me impidió asistir, y su reacción ha sido idéntica: distanciamiento, indiferencia, olvido...
No obstante, yo sigo queriéndolas, porque no quiero a muchas personas, pero cuando quiero a alguien lo quiero de verdad, sin condiciones, aceptándolo como es y sin pretender que esté de acuerdo conmigo en todo lo que yo piense, sienta, diga o haga. Ni siquiera en parte, pues le faltaría al respeto si pretendiera que ese amigo aceptara todo lo que forma mi personalidad, con mis características individuales. Ya lo dijo Winston Churchill en un discurso memorable: “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida por defender tu derecho a decirlo”...
Desde aquí les envío a ambas muchos besos y todo mi cariño, confiando en que no se me vayan a enfadar –todavía más-- con este rasgo de sinceridad, que como el título de esta entrada afirma, es una bonita palabra...
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 5 de agosto de 2011)
Tengo una amiga a la que aprecio mucho con la cual me ha sucedido algo curioso: resulta que me invitó a asisir a una representación suya de un monólogo teatral escrito y actuado por ella misma, que yo había visto ya en su propia casa. No me apetecía ir y no fui, y eso al parecer le ha hecho distanciarse, quizás molesta o enfadada porque yo no hice lo que me pidió. Todos tenemos conceptos diferentes sobre la amistad, pero yo considero que la amistad condicionada es una farsa, y que pretender que siempre nuestros amigos actúen de acuerdo a nuestros parámetros o a nuestros deseos es considerarlos como seres incapaces de pensar y razonar por sus propios cerebros, y no ser independientes de cualquier voluntad ajena a ellos, por muy sana y atractiva que sea la misma proveniente de quien, como en este caso, invita, sugiere, solicita, etc. Invitar está bien, pero “eres mi amigo si haces lo que te pido que hagas” me parece simplemente una mentira. Y se engaña quien piense que sólo son amigos quienes siempre responden a sus deseos o a sus solicitudes.
A mí me gustaría que mis amigos (los que leen mi blog) aparecieran entre los seguidores con sus fotos y sus datos junto al encabezamiento de cada nueva entrada. Sin embargo, nunca se me ocurriría pedírselo. Pienso que si ellos no aparecen, es porque no desean aparecer como tales, y creo que lo importante es que me lean, que es para lo que escribo el blog. Mis tres mejores amigos (varones), que leen mi blog y lo comentan conmigo, y discrepan muchas veces, cosa muy natural cuando la amistad es sincera, jamás se apuntarían a aparecer entre esos seguidores a los que agradezco su presencia que me anima a continuar publicando nuevas entradas cada varios días. Y por supuesto, eso no hace ni en una pizca que yo me sienta preterido por ellos por no aparecer en la portada de LA ENVOLVENCIA. Y a la amiga referida nunca se lo he pedido, ni siquiera le he pedido que lea mi blog, sólo una vez le informé de su existencia y nada más. Si no lo hace, es porque no lo desea, no le apetece, no tiene tiempo, o cualquier cosa, y yo respeto su decisión y la acepto como es y eso –no otra cosa-- es la amistad.
A las personas hay que aceptarlas tal como son o no aceptarlas, y se acabó. Pero querer que los amigos piensen, sientan, hablen y actúen como quisiéramos es síntoma de inmadurez, además de que en realidad, siendo así, no los consideraríamos amigos ni personas con valores que merecen que los consideremos amigos: serían marionetas si siempre se movieran al compás de nuestros deseos, de nuestra voluntad, o de nuestras peticiones.
Pero lo más curioso del caso del que hablo es que esa amiga tiene una hija, sin dudas encantadora como ella, que, como decimos en Cuba, es "cagadita a la madre", pues también me invitó a asistir a su cumpleaños, al que SI me apetecía ir, pero me surgió un problema digamos "sentimental" ineludible que me impidió asistir, y su reacción ha sido idéntica: distanciamiento, indiferencia, olvido...
No obstante, yo sigo queriéndolas, porque no quiero a muchas personas, pero cuando quiero a alguien lo quiero de verdad, sin condiciones, aceptándolo como es y sin pretender que esté de acuerdo conmigo en todo lo que yo piense, sienta, diga o haga. Ni siquiera en parte, pues le faltaría al respeto si pretendiera que ese amigo aceptara todo lo que forma mi personalidad, con mis características individuales. Ya lo dijo Winston Churchill en un discurso memorable: “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida por defender tu derecho a decirlo”...
Desde aquí les envío a ambas muchos besos y todo mi cariño, confiando en que no se me vayan a enfadar –todavía más-- con este rasgo de sinceridad, que como el título de esta entrada afirma, es una bonita palabra...
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 5 de agosto de 2011)
lunes, 4 de mayo de 2020
AURA II
AURA, ¿EL FINAL?
Carlos Fuentes domina el uso de las personas en su narrativa. Ya lo demostró en LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ, en la que combina con mucha eficacia el YO - TU - EL para narrar, con total éxito. En AURA, el uso de la segunda persona no limita en lo más mínimo el aire de misterio que llena la obra. Sobre lo demás se destaca la protagonista, ese fantasma que precisamente por serlo no se encuentra realmente en la trama: es una fantasía, un esfuerzo de imaginación que intenta siempre "traerla", como dice Consuelo, la anciana que no se resigna a su vejez de ¡120 años! según descubre Felipe por una foto en la que aparece ella con él, ella como Aura y él como el coronel Llorente, distante casi un siglo del momento en que vive en esa mansión al servicio de una obsesión que es sólo una excusa para atraer al joven historiador.
Por tanto, si en la novela hay 2 personajes, ¿quién se imagina que todo sucede tal como se narra? O sea, ¿cuál de los dos -Consuelo o Felipe- pretende que su fantasía se convierta en realidad trayendo a la bella joven para emparejarse con una resucitada Consuelo de la que se enamora sin remedio el profesor? Habría que despejar la incógnita y llegar a la conclusión de que en la obra sólo hay un personaje, y que los otros son el resultado de la fantasía de... ¿de quién? si no de la propia Consuelo, que sueña con que todo lo narrado suceda en su realidad tanto tiempo atrás perdida y ahora rescatada de un olvido imposible hasta hacer aparecer a la joven de ojos verdes y así tentar al joven que en un tiempo fue el coronel Llorente del que sigue enamorada -en la figura de Felipe- con sus escritos que pretende publicar tras tantas décadas perdidas de una juventud que a pesar de sus conjuros y magias de cualquier color no puede repetir.
Pero habrá quienes me riposten con la deducción (también aceptable) de que es Felipe el que sueña y hace realidad su sueño, imaginándose como el joven que es y que encuentra a una mujer (Aura) que es lo que siempre deseó para rendirse al amor que despierta tan sólo con verla la primera vez y mirarse en esos ojos verdes, que como dice al final: "los ojos verdes que han causado mi perdición", al reaccionar en la cama abrazado al cuerpo viejo y flácido de la anciana a la que creía Aura. Sólo que de ser así, en la obra existirían (siempre hablo literariamente) los 3 personajes, ya que Felipe no puede recrear una fantasía que incluya la figura tan alejada de la belleza de Consuelo Llorente.
Al final, mi deducción no es la llave de los truenos: puedo equivocarme y muchas veces lo he hecho, pero persisto en afirmar que es Consuelo quien cuenta no lo que sucede, sino lo que ella desearía que pudiera suceder, y así poder "traer" a Aura cuantas veces, mientras no se agote en sus menguadas fuerzas, pueda lograr, para hacer que el joven profesor llegue a la cama del amor y la pasión con ella, transfigurada en una bella joven capaz de inspirar no a Felipe, sino a cualquier mortal cuya sangre caliente fluya por sus venas...
Aunque en definitivas, quizás el mismo autor, oyéndonos o leyendo estas deducciones, nos diría que no hay nada de eso y que Aura es simplemente una novela que ronda el misterio, sin otra intención que recrear la realidad por medio de la fantasía y nada más.
AUGUSTO LAZARO
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 1 de agosto de 2011)
Carlos Fuentes domina el uso de las personas en su narrativa. Ya lo demostró en LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ, en la que combina con mucha eficacia el YO - TU - EL para narrar, con total éxito. En AURA, el uso de la segunda persona no limita en lo más mínimo el aire de misterio que llena la obra. Sobre lo demás se destaca la protagonista, ese fantasma que precisamente por serlo no se encuentra realmente en la trama: es una fantasía, un esfuerzo de imaginación que intenta siempre "traerla", como dice Consuelo, la anciana que no se resigna a su vejez de ¡120 años! según descubre Felipe por una foto en la que aparece ella con él, ella como Aura y él como el coronel Llorente, distante casi un siglo del momento en que vive en esa mansión al servicio de una obsesión que es sólo una excusa para atraer al joven historiador.
Por tanto, si en la novela hay 2 personajes, ¿quién se imagina que todo sucede tal como se narra? O sea, ¿cuál de los dos -Consuelo o Felipe- pretende que su fantasía se convierta en realidad trayendo a la bella joven para emparejarse con una resucitada Consuelo de la que se enamora sin remedio el profesor? Habría que despejar la incógnita y llegar a la conclusión de que en la obra sólo hay un personaje, y que los otros son el resultado de la fantasía de... ¿de quién? si no de la propia Consuelo, que sueña con que todo lo narrado suceda en su realidad tanto tiempo atrás perdida y ahora rescatada de un olvido imposible hasta hacer aparecer a la joven de ojos verdes y así tentar al joven que en un tiempo fue el coronel Llorente del que sigue enamorada -en la figura de Felipe- con sus escritos que pretende publicar tras tantas décadas perdidas de una juventud que a pesar de sus conjuros y magias de cualquier color no puede repetir.
Pero habrá quienes me riposten con la deducción (también aceptable) de que es Felipe el que sueña y hace realidad su sueño, imaginándose como el joven que es y que encuentra a una mujer (Aura) que es lo que siempre deseó para rendirse al amor que despierta tan sólo con verla la primera vez y mirarse en esos ojos verdes, que como dice al final: "los ojos verdes que han causado mi perdición", al reaccionar en la cama abrazado al cuerpo viejo y flácido de la anciana a la que creía Aura. Sólo que de ser así, en la obra existirían (siempre hablo literariamente) los 3 personajes, ya que Felipe no puede recrear una fantasía que incluya la figura tan alejada de la belleza de Consuelo Llorente.
Al final, mi deducción no es la llave de los truenos: puedo equivocarme y muchas veces lo he hecho, pero persisto en afirmar que es Consuelo quien cuenta no lo que sucede, sino lo que ella desearía que pudiera suceder, y así poder "traer" a Aura cuantas veces, mientras no se agote en sus menguadas fuerzas, pueda lograr, para hacer que el joven profesor llegue a la cama del amor y la pasión con ella, transfigurada en una bella joven capaz de inspirar no a Felipe, sino a cualquier mortal cuya sangre caliente fluya por sus venas...
Aunque en definitivas, quizás el mismo autor, oyéndonos o leyendo estas deducciones, nos diría que no hay nada de eso y que Aura es simplemente una novela que ronda el misterio, sin otra intención que recrear la realidad por medio de la fantasía y nada más.
AUGUSTO LAZARO
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 1 de agosto de 2011)
lunes, 30 de marzo de 2020
UNA PEQUEÑA OBRA MAESTRA
AURA
Carlos Fuentes debería haber obtenido el Premio Nobel de Literatura. Este gran escritor mexicano, aunque nacido en Panamá en 1928, ha producido varias obras maestras, entre las que pueden citarse LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ (1962), CAMBIO DE PIEL (1967), TERRA NOSTRA (1975), y una que Alejo Carpentier mencionó entre los tres mejores libros que él había leído en toda su vida: LA REGION MAS TRANSPARENTE (1958). Fuentes escribió, además de novelas, relatos, ensayos y obras de teatro, y fue galardonado con los premios "Rómulo Gallegos" y el "Cervantes" de las letras, entre otros muchos. Es una lástima, por no llamarlo estupidez, que los señores de la Academia Sueca hayan concedido su famoso galardón a muchos autores (y autoras) que están muy por debajo de este excepcional escritor al que sin embargo, no le hace ninguna falta el Nobel para pasar a la Historia como imprescindible en la literarura que realmente vale la pena consumir.
Sin embargo, de Fuentes, cuya obra narrativa he leído en su totalidad, me atrae sobremanera una noveleta (una verdadera joyita) cuyo nombre, desde el momento en que tomé el libro en mis manos, se incrustó en mi memoria para siempre: AURA. El juego con el entrelazamiento de la ilusión, la fantasía y la realidad, que hace Fuentes en esta narración, es comparable a otras fabulaciones que forman un “fuera de serie”, como PEDRO PARAMO, de Juan Rulfo, por sólo citar un ejemplo que también enaltece las letras mexicanas.
¿Qué es AURA? No encuentro respuesta a esta pregunta que tantísimas veces me he hecho. Juan Maguey, que no está muy de acuerdo con mi valoración, me dijo un día, discutiendo sobre la obra, que AURA era un toque mágico que demostraba hasta qué grado de virtuosismo y maestría puede llegar un escritor, dejando a los lectores con la boca abierta y sobre todo con una incógnita difícil de despejar: ¿cuántos personajes hay en la obra? Tomé su observación y he seguido machacando el intríngulis, aunque Juan dejó hace rato de preocuparse por “esos detalles”. Veamos:
Aparentemente, en AURA hay tres personajes:
Felipe Montero, joven maestro e historiador que busca aumentar sus ingresos.
Consuelo Llorente, anciana viuda encerrada en sí misma que pretende remover los escritos de su
difunto marido, fallecido ¡60 años antes!
Aura, sobrina de Consuelo, con unos ojos verdes capaces de enloquecer al joven buscador también de nuevas emociones.
Tres personajes, nada más. Aparentemente...
Leer la novela tantas veces y disfrutarla al máximo me llevó a la semejanza con la obra literaria más famosa de las lenguas hispanas: DON QUIJOTE DE LA MANCHA, por presentarnos a una protagonista que no existe: Dulcinea. Parece que al mexicano le atraía esa idea de crear un personaje que lindara los límites de la fantasía dentro de una irrealidad que se confunde con la realidad mientras el lector va desglosando las ocurrencias con esa ninfa de ojos verdes que no se sabe de dónde sale ni a dónde entra cuando aparece o desaparece de los ojos del joven Montero. Y al final, la pregunta inobviable que le hice a un amigo escritor y que se niega, empecinadamente, a contestar, quizás por temor a lanzarme una respuesta errónea. Aunque quizás sea yo quien pueda lanzar a mis lectores una respuesta errónea, por lo que me atrevo a sugerirles que lean la obra (quienes no la hayan leído) y mediten en el cuestionamiento, porque para dar respuesta a esa inquietud habría siempre 3 opciones:
1) hay 3 personajes: Felipe, Consuelo, y Aura.
2) hay 2 personajes: Felipe y Consuelo.
3) hay un solo personaje: ¿Felipe? ¿Consuelo? Entonces, ¿no existe la protagonista? ¿No existe Aura, como no existió Dulcinea?
En cualquiera de las 3 opciones habría que despejar la solución a la duda: ¿cómo se desarrolla la trama si sólo existe un personaje, o si sólo existen dos, o incluso si existen los tres? Dejo la incógnita en suspenso, porque tampoco pienso dar una opinión que nunca sería totalmente certera... y creo que el mismo Carlos Fuentes, tras tantos años de haber publicado su obra (1962) podría quedarse en ascuas pensando cuántos personajes creó en realidad en su pequeña obra maestra...
Pero les prometo que en una próxima entrada daré mi opinión sobre cómo logré (o así lo creí) descifrar el “misterio” de los personajes “reales” que aparecen en la obra... literariamente.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 28-7-2011)
Carlos Fuentes debería haber obtenido el Premio Nobel de Literatura. Este gran escritor mexicano, aunque nacido en Panamá en 1928, ha producido varias obras maestras, entre las que pueden citarse LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ (1962), CAMBIO DE PIEL (1967), TERRA NOSTRA (1975), y una que Alejo Carpentier mencionó entre los tres mejores libros que él había leído en toda su vida: LA REGION MAS TRANSPARENTE (1958). Fuentes escribió, además de novelas, relatos, ensayos y obras de teatro, y fue galardonado con los premios "Rómulo Gallegos" y el "Cervantes" de las letras, entre otros muchos. Es una lástima, por no llamarlo estupidez, que los señores de la Academia Sueca hayan concedido su famoso galardón a muchos autores (y autoras) que están muy por debajo de este excepcional escritor al que sin embargo, no le hace ninguna falta el Nobel para pasar a la Historia como imprescindible en la literarura que realmente vale la pena consumir.
Sin embargo, de Fuentes, cuya obra narrativa he leído en su totalidad, me atrae sobremanera una noveleta (una verdadera joyita) cuyo nombre, desde el momento en que tomé el libro en mis manos, se incrustó en mi memoria para siempre: AURA. El juego con el entrelazamiento de la ilusión, la fantasía y la realidad, que hace Fuentes en esta narración, es comparable a otras fabulaciones que forman un “fuera de serie”, como PEDRO PARAMO, de Juan Rulfo, por sólo citar un ejemplo que también enaltece las letras mexicanas.
¿Qué es AURA? No encuentro respuesta a esta pregunta que tantísimas veces me he hecho. Juan Maguey, que no está muy de acuerdo con mi valoración, me dijo un día, discutiendo sobre la obra, que AURA era un toque mágico que demostraba hasta qué grado de virtuosismo y maestría puede llegar un escritor, dejando a los lectores con la boca abierta y sobre todo con una incógnita difícil de despejar: ¿cuántos personajes hay en la obra? Tomé su observación y he seguido machacando el intríngulis, aunque Juan dejó hace rato de preocuparse por “esos detalles”. Veamos:
Aparentemente, en AURA hay tres personajes:
Felipe Montero, joven maestro e historiador que busca aumentar sus ingresos.
Consuelo Llorente, anciana viuda encerrada en sí misma que pretende remover los escritos de su
difunto marido, fallecido ¡60 años antes!
Aura, sobrina de Consuelo, con unos ojos verdes capaces de enloquecer al joven buscador también de nuevas emociones.
Tres personajes, nada más. Aparentemente...
Leer la novela tantas veces y disfrutarla al máximo me llevó a la semejanza con la obra literaria más famosa de las lenguas hispanas: DON QUIJOTE DE LA MANCHA, por presentarnos a una protagonista que no existe: Dulcinea. Parece que al mexicano le atraía esa idea de crear un personaje que lindara los límites de la fantasía dentro de una irrealidad que se confunde con la realidad mientras el lector va desglosando las ocurrencias con esa ninfa de ojos verdes que no se sabe de dónde sale ni a dónde entra cuando aparece o desaparece de los ojos del joven Montero. Y al final, la pregunta inobviable que le hice a un amigo escritor y que se niega, empecinadamente, a contestar, quizás por temor a lanzarme una respuesta errónea. Aunque quizás sea yo quien pueda lanzar a mis lectores una respuesta errónea, por lo que me atrevo a sugerirles que lean la obra (quienes no la hayan leído) y mediten en el cuestionamiento, porque para dar respuesta a esa inquietud habría siempre 3 opciones:
1) hay 3 personajes: Felipe, Consuelo, y Aura.
2) hay 2 personajes: Felipe y Consuelo.
3) hay un solo personaje: ¿Felipe? ¿Consuelo? Entonces, ¿no existe la protagonista? ¿No existe Aura, como no existió Dulcinea?
En cualquiera de las 3 opciones habría que despejar la solución a la duda: ¿cómo se desarrolla la trama si sólo existe un personaje, o si sólo existen dos, o incluso si existen los tres? Dejo la incógnita en suspenso, porque tampoco pienso dar una opinión que nunca sería totalmente certera... y creo que el mismo Carlos Fuentes, tras tantos años de haber publicado su obra (1962) podría quedarse en ascuas pensando cuántos personajes creó en realidad en su pequeña obra maestra...
Pero les prometo que en una próxima entrada daré mi opinión sobre cómo logré (o así lo creí) descifrar el “misterio” de los personajes “reales” que aparecen en la obra... literariamente.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 28-7-2011)
domingo, 15 de marzo de 2020
DORIAN GRAY: EL AMOR QUE HORRORIZA... O VICEVERSA
DORIAN GRAY: AMOR Y HORROR
Un personaje que se impone por encima del que debería ser el protagonista de la novela de Oscar Wilde EL RETRATO DE DORIAN GRAY (The picture of Dorian Gray, publicada en 1890) me impresionó tanto cuando leí la obra por primera vez en mi plena adolescencia (esperaba encontrar algo terrorífico según me habían contado compañeros de estudios más avezados que yo en lecturas literarias) que estuve a punto de escribir un artículo para el periódico de mi ciudad natal sobre el mismo, que no llegué a escribir nunca, quedándome con esos deseos insatisfechos sin saber por qué no lo hice. Se trata de Lord Henry Wotton, al que pudiera calificarse como una especie de "filósofo cínico" y cuyas sentencias, tan certeras como atrevidas, me enseñaron que en la vida la batalla entre el bien y el mal tiene más o menos un empate técnico en cuanto a ganadores en la contienda.
Las máximas de Lord Henry siempre ponen al lector a pensar. No voy a mencionar sino tres de ellas, porque citarlas todas sería escribir una historia del tabaco en rama que ni yo ni quienes me leen estamos dispuestos a degustar. Por ejemplo, dice el personaje en la citada novela:
"sólo hay una cosa en el mundo peor que hablen de uno... que no hablen"
"la mujer es el triunfo de la materia sobre la mente y el hombre es el triunfo de la mente sobre la moral"
"hay una sola forma de quitarse la tentación que nos angustia: ceder a ella"
Como ven, el tipo se las trae. Pues bien, cuando conoce a Dorian Gray y hace amistad con él, después de corromperlo con su "filososfía de la vida", se entera de que el joven sufre porque cree amar a una joven actriz, muy pobre y muy bella, llamada Sibyl Vane, que está (sí) locamente enamorada del joven bonitillo que no sabe cómo probarla para convencerse de que es cierto que la muchacha lo ama (más tarde se convencería de que en realidad era él quien no sentía amor por ella). Ante la confesión, Lord Henry lo induce a "probar" a su joven enamorada, y le sugiere que la invite a subir a su habitación ella sola, y esperar a ver cómo reaccionaría la inocente Sibyl, con dos posibilidades:
1) ella acude a su habitación: con esta acción demuestra que lo ama, pero a la vez, que es una joven “fácil” que no está mirando mucho el qué dirán ni las apariencias, por lo que su honradez y su decencia pueden ponerse en duda.
2) ella no acude a su habitación: con esta acción demuestra que es una muchacha honrada y decente, y que se cuida de lo que pudiera parecer ante la sociedad, pero a la vez, que realmente no siente amor por Dorian, pues si lo sintiera, acudiría sin pensarlo a donde él la citara.
Dorian está ante la gran incógnita del amor, pues ambas opciones son negativas para él. No voy a contarles nada más de la novela, ni cómo termina la historia de amor del protagonista ni en qué acaba su obsesión por conservarse joven eternamente, ni qué sucede con la joven Sibyl. A los que no la hayan leído, recomiendo que lean esa gran obra de ese gran escritor irlandés que dejó marcas imborrables en la literatura universal por su talento indiscutible, que por supuesto nada tiene que ver con su escandalosa vida privada, lo que siempre ocurre con los grandes creadores, de lo que he hablado en anteriores entradas de este blog.
De donde podemos sacar en conclusión que el amor es algo incomprensible, que se siente, pero que no puede explicarse ni mucho menos entenderse. El mismo autor replantea el asunto en su cuento EL RUISEÑOR Y LA ROSA, cuyo final inesperado y certero dice también lo que podemos (y debemos) esperar del sentimiento más hermoso que puede sentir un ser humano.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 22-7-2011)
Un personaje que se impone por encima del que debería ser el protagonista de la novela de Oscar Wilde EL RETRATO DE DORIAN GRAY (The picture of Dorian Gray, publicada en 1890) me impresionó tanto cuando leí la obra por primera vez en mi plena adolescencia (esperaba encontrar algo terrorífico según me habían contado compañeros de estudios más avezados que yo en lecturas literarias) que estuve a punto de escribir un artículo para el periódico de mi ciudad natal sobre el mismo, que no llegué a escribir nunca, quedándome con esos deseos insatisfechos sin saber por qué no lo hice. Se trata de Lord Henry Wotton, al que pudiera calificarse como una especie de "filósofo cínico" y cuyas sentencias, tan certeras como atrevidas, me enseñaron que en la vida la batalla entre el bien y el mal tiene más o menos un empate técnico en cuanto a ganadores en la contienda.
Las máximas de Lord Henry siempre ponen al lector a pensar. No voy a mencionar sino tres de ellas, porque citarlas todas sería escribir una historia del tabaco en rama que ni yo ni quienes me leen estamos dispuestos a degustar. Por ejemplo, dice el personaje en la citada novela:
"sólo hay una cosa en el mundo peor que hablen de uno... que no hablen"
"la mujer es el triunfo de la materia sobre la mente y el hombre es el triunfo de la mente sobre la moral"
"hay una sola forma de quitarse la tentación que nos angustia: ceder a ella"
Como ven, el tipo se las trae. Pues bien, cuando conoce a Dorian Gray y hace amistad con él, después de corromperlo con su "filososfía de la vida", se entera de que el joven sufre porque cree amar a una joven actriz, muy pobre y muy bella, llamada Sibyl Vane, que está (sí) locamente enamorada del joven bonitillo que no sabe cómo probarla para convencerse de que es cierto que la muchacha lo ama (más tarde se convencería de que en realidad era él quien no sentía amor por ella). Ante la confesión, Lord Henry lo induce a "probar" a su joven enamorada, y le sugiere que la invite a subir a su habitación ella sola, y esperar a ver cómo reaccionaría la inocente Sibyl, con dos posibilidades:
1) ella acude a su habitación: con esta acción demuestra que lo ama, pero a la vez, que es una joven “fácil” que no está mirando mucho el qué dirán ni las apariencias, por lo que su honradez y su decencia pueden ponerse en duda.
2) ella no acude a su habitación: con esta acción demuestra que es una muchacha honrada y decente, y que se cuida de lo que pudiera parecer ante la sociedad, pero a la vez, que realmente no siente amor por Dorian, pues si lo sintiera, acudiría sin pensarlo a donde él la citara.
Dorian está ante la gran incógnita del amor, pues ambas opciones son negativas para él. No voy a contarles nada más de la novela, ni cómo termina la historia de amor del protagonista ni en qué acaba su obsesión por conservarse joven eternamente, ni qué sucede con la joven Sibyl. A los que no la hayan leído, recomiendo que lean esa gran obra de ese gran escritor irlandés que dejó marcas imborrables en la literatura universal por su talento indiscutible, que por supuesto nada tiene que ver con su escandalosa vida privada, lo que siempre ocurre con los grandes creadores, de lo que he hablado en anteriores entradas de este blog.
De donde podemos sacar en conclusión que el amor es algo incomprensible, que se siente, pero que no puede explicarse ni mucho menos entenderse. El mismo autor replantea el asunto en su cuento EL RUISEÑOR Y LA ROSA, cuyo final inesperado y certero dice también lo que podemos (y debemos) esperar del sentimiento más hermoso que puede sentir un ser humano.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 22-7-2011)
lunes, 9 de marzo de 2020
¿HABLAR DEL AMOR?
EL AMOR, ESE DESCONOCIDO
Siempre ha existido la creencia de que la nostalgia, la melancolía, incluso la tristeza, es privativa del otoño, y más del invierno, porque en los atardeceres grises, cuando a las seis ya es casi de noche y está casi oscuro, caen de pronto los recuerdos sobre nuestras cabezas, como recordándonos a su vez que no debemos (no podemos) olvidar aquellas horas (porque siempre fueron horas) de felicidad que logramos vivir, o aquellos días (porque siempre fueron días) de tisteza que muy a nuestro pesar tuvimos que afrontar y tuvimos que vencer para seguir viviendo sin que la nostalgia se insertara en nuestra idiosincrasia de forma permanente... porque la nostalgia de forma permanente... hace daño.
Pero en pleno verano, también cuando la tarde languidece y se empeña en seguir resplandeciendo a pesar de que el reloj marca las 9 de una noche que no lo parece, los recuerdos se presentan de improviso: y con 38 grados a la sombra en la calle, mi cabeza se remonta a los 2 grados al sol del último diciembre, cuando las 2 mujeres que más quería me dijeron que se irían de Madrid: una hacia el norte del país, y otra hacia el otro lado del Atlántico, y esta última para no volver a esta tierra donde no encontró la mejor vida que esperaba encontrar cuando subió al avión allá en su clima, caliente como la piel de sus habitantes. Ante semejante conmoción, no hay tiempo de frío o de calor que se resista a la nostalgia, cuando pienso en ellas y me pregunto qué estarán haciendo mientras yo me asomo a la ventana y sólo veo el verde de los árboles que en esta época cubren casi toda la vista con sus hojas tan vivas que cuando el viento las mece parece que hablan... o quizás que gimen.
¿Por qué -me pregunto entonces- estos seres tan queridos salen de mi vida cuando más los necesito? Y aunque no pretendo pasar por el único sobreviviente a la nostalgia (de seguro que cosas como ésta les suceden a muchísimas personas), tengo que reconocer que la distancia hace daño, mucho daño, cuando no puede suprimirse ni obviarse con ningún conjuro, con ninguna acción práctica, sobre todo cuando se recibe (como recibí en el último invierno) un mensaje tan claro como este día de verano de 2011, con las palabras exactas: "hasta siempre, Augusto de la Torre", mucho más doloroso cuando incluye el apellido, como para hacer su efecto más dramático. Y es entonces que cierro los ojos y me imagino que allá, al otro lado del Atlántico, ella está ahora haciendo cosas, o pensando en hacer cosas que nada tienen que ver conmigo, pues su vida está pletórica en busca de esa felicidad a que tanto derecho tiene por ser como es, "la dulce luz" que un día tuvo la virtud de hacerme la vida agradable como no podré sentirla después de su ausencia...
Y entonces aparece la disyuntiva inevitable: me alegro por ella, me entristezco por mí: ¿altruista o egoísta? ¿En qué consiste realmente el amor? En mi próxima entrega hablaré de una escena clave en la novela EL RETRATO DE DORIAN GRAY que quizás responda (o quizás no) a esta duda sobre cómo amar, si el amor ¿es renuncia o egoísmo?...
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado el 16 de julio de 2011 en La Envolvencia)
Siempre ha existido la creencia de que la nostalgia, la melancolía, incluso la tristeza, es privativa del otoño, y más del invierno, porque en los atardeceres grises, cuando a las seis ya es casi de noche y está casi oscuro, caen de pronto los recuerdos sobre nuestras cabezas, como recordándonos a su vez que no debemos (no podemos) olvidar aquellas horas (porque siempre fueron horas) de felicidad que logramos vivir, o aquellos días (porque siempre fueron días) de tisteza que muy a nuestro pesar tuvimos que afrontar y tuvimos que vencer para seguir viviendo sin que la nostalgia se insertara en nuestra idiosincrasia de forma permanente... porque la nostalgia de forma permanente... hace daño.
Pero en pleno verano, también cuando la tarde languidece y se empeña en seguir resplandeciendo a pesar de que el reloj marca las 9 de una noche que no lo parece, los recuerdos se presentan de improviso: y con 38 grados a la sombra en la calle, mi cabeza se remonta a los 2 grados al sol del último diciembre, cuando las 2 mujeres que más quería me dijeron que se irían de Madrid: una hacia el norte del país, y otra hacia el otro lado del Atlántico, y esta última para no volver a esta tierra donde no encontró la mejor vida que esperaba encontrar cuando subió al avión allá en su clima, caliente como la piel de sus habitantes. Ante semejante conmoción, no hay tiempo de frío o de calor que se resista a la nostalgia, cuando pienso en ellas y me pregunto qué estarán haciendo mientras yo me asomo a la ventana y sólo veo el verde de los árboles que en esta época cubren casi toda la vista con sus hojas tan vivas que cuando el viento las mece parece que hablan... o quizás que gimen.
¿Por qué -me pregunto entonces- estos seres tan queridos salen de mi vida cuando más los necesito? Y aunque no pretendo pasar por el único sobreviviente a la nostalgia (de seguro que cosas como ésta les suceden a muchísimas personas), tengo que reconocer que la distancia hace daño, mucho daño, cuando no puede suprimirse ni obviarse con ningún conjuro, con ninguna acción práctica, sobre todo cuando se recibe (como recibí en el último invierno) un mensaje tan claro como este día de verano de 2011, con las palabras exactas: "hasta siempre, Augusto de la Torre", mucho más doloroso cuando incluye el apellido, como para hacer su efecto más dramático. Y es entonces que cierro los ojos y me imagino que allá, al otro lado del Atlántico, ella está ahora haciendo cosas, o pensando en hacer cosas que nada tienen que ver conmigo, pues su vida está pletórica en busca de esa felicidad a que tanto derecho tiene por ser como es, "la dulce luz" que un día tuvo la virtud de hacerme la vida agradable como no podré sentirla después de su ausencia...
Y entonces aparece la disyuntiva inevitable: me alegro por ella, me entristezco por mí: ¿altruista o egoísta? ¿En qué consiste realmente el amor? En mi próxima entrega hablaré de una escena clave en la novela EL RETRATO DE DORIAN GRAY que quizás responda (o quizás no) a esta duda sobre cómo amar, si el amor ¿es renuncia o egoísmo?...
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado el 16 de julio de 2011 en La Envolvencia)
lunes, 2 de marzo de 2020
LAS CARTAS QUE TRADUCEN LA VERDAD
EN VERDAD OS DIGO...
Leo una carta que remite Josefina Galán desde Málaga a un diario de circulación nacional, que resumo:
"La iglesia, en 2009, asistió a casi millón y medio de personas en 1,769 centros asistenciales, entre delegaciones de Cáritas, comedores, parroquias, albergues, etc. En el terreno educativo, la iglesia sostuvo 5,347 centros católicos, donde estudió más de un millón y medio de alumnos, que ahorraron al Estado 4,399 millones de euros..."
Y finalizaba Josefina lamentando que nada similar hacen los sindicatos ni los partidos políticos que tanto se proclaman defensores de los pobres y dedicados a servir a los más necesitados.
Quienes me conocen saben que yo no milito en ninguna religión, en ningún partido político, en ninguna organización social, cultural, política, masónica, sindical, etc., siendo, como me considero, una persona independiente hasta donde se puede serlo, que cuando se desea serlo se puede bastante. Pero me da cierto cosquilleo que se ataque tanto a la iglesia (que no ataca tanto a nada ni a nadie) por parte de quienes no son capaces de afrontar los sacrificios de miles de religiosos que en España y en el mundo renuncian a todos los placeres y todo el bienestar existente para ayudar a quienes más necesitan esa ayuda, sin escatimar ningún esfuerzo, ningún peligro, ninguna renuncia a los bienes materiales que tanto atraen a sindicalistas y políticos tan críticos con la institución religiosa.
Estoy seguro de que este mundo sería mucho más feliz con ese espíritu de verdadero sacrificio que tienen tantas monjas, tantos misioneros, tantas personas dedicadas sólo a hacer el bien (porque no tienen el poder de eliminar el mal que prolifera en la Tierra), y sobre todo, a no ganar varios sueldazos astronómicos ni disponer de viviendas, coches, privilegios, etc., de que disponen los políticos engreídos, farsantes y mentirosos que padecemos en España y en otros lugares (por no decir en todos) del planeta, enriqueciéndose a costa de los cándidos que acuden a votarlos en cada nueva cita electoral. Y no hablo de nuestros flamantes sindicatos (o mejor, de la dirigencia de esos grandes sindicatos UGT y CCOO) que son un accesorio de los gobernantes y que sólo están al servicio de éstos, sin importarles una mierda los trabajadores ni mucho menos los parados que casi rozan los 5 millones en nuestro país.
Más valiera que se llenaran la cara de al menos un poco de vergüenza antes de censurar una labor cristiana de ayuda y sacrificio a millones de personas necesitadas, ayuda y sacrificio que ellos, políticos y sindicalistas, están muy lejos de afrontar.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 10 de julio de 2011)
Leo una carta que remite Josefina Galán desde Málaga a un diario de circulación nacional, que resumo:
"La iglesia, en 2009, asistió a casi millón y medio de personas en 1,769 centros asistenciales, entre delegaciones de Cáritas, comedores, parroquias, albergues, etc. En el terreno educativo, la iglesia sostuvo 5,347 centros católicos, donde estudió más de un millón y medio de alumnos, que ahorraron al Estado 4,399 millones de euros..."
Y finalizaba Josefina lamentando que nada similar hacen los sindicatos ni los partidos políticos que tanto se proclaman defensores de los pobres y dedicados a servir a los más necesitados.
Quienes me conocen saben que yo no milito en ninguna religión, en ningún partido político, en ninguna organización social, cultural, política, masónica, sindical, etc., siendo, como me considero, una persona independiente hasta donde se puede serlo, que cuando se desea serlo se puede bastante. Pero me da cierto cosquilleo que se ataque tanto a la iglesia (que no ataca tanto a nada ni a nadie) por parte de quienes no son capaces de afrontar los sacrificios de miles de religiosos que en España y en el mundo renuncian a todos los placeres y todo el bienestar existente para ayudar a quienes más necesitan esa ayuda, sin escatimar ningún esfuerzo, ningún peligro, ninguna renuncia a los bienes materiales que tanto atraen a sindicalistas y políticos tan críticos con la institución religiosa.
Estoy seguro de que este mundo sería mucho más feliz con ese espíritu de verdadero sacrificio que tienen tantas monjas, tantos misioneros, tantas personas dedicadas sólo a hacer el bien (porque no tienen el poder de eliminar el mal que prolifera en la Tierra), y sobre todo, a no ganar varios sueldazos astronómicos ni disponer de viviendas, coches, privilegios, etc., de que disponen los políticos engreídos, farsantes y mentirosos que padecemos en España y en otros lugares (por no decir en todos) del planeta, enriqueciéndose a costa de los cándidos que acuden a votarlos en cada nueva cita electoral. Y no hablo de nuestros flamantes sindicatos (o mejor, de la dirigencia de esos grandes sindicatos UGT y CCOO) que son un accesorio de los gobernantes y que sólo están al servicio de éstos, sin importarles una mierda los trabajadores ni mucho menos los parados que casi rozan los 5 millones en nuestro país.
Más valiera que se llenaran la cara de al menos un poco de vergüenza antes de censurar una labor cristiana de ayuda y sacrificio a millones de personas necesitadas, ayuda y sacrificio que ellos, políticos y sindicalistas, están muy lejos de afrontar.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
elcuiclo.blogspot.com.es
(publicado en La Envolvencia el 10 de julio de 2011)
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