jueves, 29 de noviembre de 2018
LA DISCORDIA LA PINTAN DE POESIA
NO SE TRATA DE ESO
No es saber que Gerónimo se traga sus lágrimas,
nunca escupe en el suelo
(ni en ninguna otra parte)
y acaso de no se baña.
No es conocer que Raúl nunca lee en su casa
de noche
y si va al cine algunas veces es como invitado.
No es comprender que Rómulo
gana trescientos, pero no le alcanza.
No es darse cuenta de que la Valeria
no piensa en la vecina del frente
ni en la del lado
sino cuando va a pedirles algo.
No es saber, conocer, comprender, darse cuenta
i m p a s i b l e m e n t e
sino todo lo contrario.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
EL SONETO DE LA DISCORDIA
Escucha, Fabio, tu mejor amigo
es aquel a quien nunca potegiste.
Si a un amigo favores mil hiciste
y uno dejas de hacerle, es tu enemigo.
Brinda al extraño protección y abrigo
y no te pese, que, si bueno fuiste,
quién sabe si otro pobre a quien no diste
su pan alguna vez parta contigo.
El extraño te pide y agradece
lo que tu mano en su dolor le ofrece
porque nada con ello le has pagado.
En cambio, del amigo que más quieras,
tonto serás si gratitud esperas.
¿Le hiciste un bien? ¡Estabas obligado!
(autor ignorado)
lunes, 26 de noviembre de 2018
EL VIDRIO INGLES
LAS TERMAS DE CACASCANIDAS
¿Sabe usted qué cosa es el "vidrio inglés"? Pues si no lo sabe tenga mucho cuidado al caminar por aceras y calles, y repase el suelo con sus ojos, porque si se descuida pesca un dolor de cabeza de perro (nunca mejor citado) cuando tenga que hacer uso de la imaginación que posiblemente no tenga -y perdone mi sinceridad- para ver cómo diablos le quita la peste al zapato, dedicándole esforzadamente horas enteras y malolorosas a la aplicación de agua caliente, lejía, jabón amarillo, detergente, estropajo de alambre y otros utensilios cuyo resultado sólo notará a la semana del trabajito con esfuerzo y dedicación dignos de empeños mayores.
--Pero Paco, ¿cómo es que has pisado...
--Nada, mujer, que cuando uno está salao...
Pues ya que no lo sabe, entérese: el "vidrio inglés" es una cosa que de lejos parece mierda... y de cerca ¡lo es! Y eso es lo que va a encontrarse con más frecuencia de lo que debiera, en calles y aceras de ciudades y pueblos, porque últimamente ya cuesta ver a personas decentes que recojan las cacas de sus mascotas cánidas, y la vista panorámica da disgusto contemplarla. Sí, amigo (o amiga), pues las cacas de perros mascotas (y ni hablar de los callejeros sin dueños) se han convertido en algo tan normal que ya nadie piensa en ellas como problema mínimo. No. Sólo las huelen. Y a veces las pisan.
--Parece mentira que a tus años te pasen estas cosas. ¿Es que no te fijas en dónde pones los pies?
--Calla, mujer, que eso le pasa a cualquiera que camine por la vía pública, porque a quienes nunca se
bajan del coche oficial nunca les pasa eso.
Sí, esa es la cosa: cuando algún distraído como usted pisa una... ya puede ir buscando alguna excusa creíble para cuando llegue a su casa, porque su pareja notará enseguida el perfume indisimulable y le dirá algo así como "¡vade retro!" y se apretará la nariz con la mano mientras le echa una mirada que usted recibirá como un latigazo de esos que en el siglo XVI propinaban a infieles y herejes por razones que usted seguramente habrá estudiado en el cole. ¿O no? Es grotesco, sí, pero las cacas se están expandiendo como plaga o epidemia, ocupando más metros cuadrados cada día en la vía pública de cualquier pueblo o ciudad. Es lo que hay.
--Y óyeme lo que te digo, Paco: la tarea del indio es lo que te espera, y tus zapatos que tienen estrías nada menos, ya tú sabrás cómo le quitas ese olorcito que me tiene mareada.
--Deja ya de atormentarme, mujer, ya se lo quitaré, que para eso he comprado todo lo necesario para que mañana mismo ya ni te acuerdes del incidente.
¿Que qué hacen las autoridades? Ah, pues taparse la nariz y mirar siempre al suelo no vaya a ser cosa que se enreden con un descuido semejante al del pobre Paco. Como me decía mi madre, hablando del incidente: "hijo, es que tienes la peste interpretada en las narices", cuando yo llegaba a casa con un zapato culpable, porque claro, a esa edad infantil el culpable no podía ser yo. Y aunque han pasado siglos me acuerdo de aquel día fatal en que pisé una plasta de perro sarnoso: la mundial en mi casa y todo el barrio enterado por mi autora y comentando la noticia escandalosa. Me pregunto si nos estaremos recurvando a las cavernas.
--Y que no te vea llegar nunca más con ese olor, ¿me oíste?, que ya tú estás muy viejo para la gracia.
--Descansa la lengua, mujer, que te va a doler la garganta si no paras.
Pues eso: mucha vista y mucha precaución en sus pisadas, si no quiere tener la pestecita interpretada en las narices durante una semana, que las caquitas continuarán multiplicándose, porque aquí ninguna autoridad se va a ocupar del problemita: hay otros asuntos que merecen su atención mucho más, y el que se descuide que se las arregle, qué caramba, que para eso Dios le puso un par de ojos y el oftalmólogo unas gafas estupendas que le servirán para eludir esas deposiciones caninas y ahorrarse el trabajo señalado y sobre todo, la descarga de la parienta al llegar a la casa con el regalo de adorno que se empecina en echarle a perder el partido de fútbol que seguramente con esa "desgracia" ya usted no va a poder disfrutar esta noche...
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
¿Sabe usted qué cosa es el "vidrio inglés"? Pues si no lo sabe tenga mucho cuidado al caminar por aceras y calles, y repase el suelo con sus ojos, porque si se descuida pesca un dolor de cabeza de perro (nunca mejor citado) cuando tenga que hacer uso de la imaginación que posiblemente no tenga -y perdone mi sinceridad- para ver cómo diablos le quita la peste al zapato, dedicándole esforzadamente horas enteras y malolorosas a la aplicación de agua caliente, lejía, jabón amarillo, detergente, estropajo de alambre y otros utensilios cuyo resultado sólo notará a la semana del trabajito con esfuerzo y dedicación dignos de empeños mayores.
--Pero Paco, ¿cómo es que has pisado...
--Nada, mujer, que cuando uno está salao...
Pues ya que no lo sabe, entérese: el "vidrio inglés" es una cosa que de lejos parece mierda... y de cerca ¡lo es! Y eso es lo que va a encontrarse con más frecuencia de lo que debiera, en calles y aceras de ciudades y pueblos, porque últimamente ya cuesta ver a personas decentes que recojan las cacas de sus mascotas cánidas, y la vista panorámica da disgusto contemplarla. Sí, amigo (o amiga), pues las cacas de perros mascotas (y ni hablar de los callejeros sin dueños) se han convertido en algo tan normal que ya nadie piensa en ellas como problema mínimo. No. Sólo las huelen. Y a veces las pisan.
--Parece mentira que a tus años te pasen estas cosas. ¿Es que no te fijas en dónde pones los pies?
--Calla, mujer, que eso le pasa a cualquiera que camine por la vía pública, porque a quienes nunca se
bajan del coche oficial nunca les pasa eso.
Sí, esa es la cosa: cuando algún distraído como usted pisa una... ya puede ir buscando alguna excusa creíble para cuando llegue a su casa, porque su pareja notará enseguida el perfume indisimulable y le dirá algo así como "¡vade retro!" y se apretará la nariz con la mano mientras le echa una mirada que usted recibirá como un latigazo de esos que en el siglo XVI propinaban a infieles y herejes por razones que usted seguramente habrá estudiado en el cole. ¿O no? Es grotesco, sí, pero las cacas se están expandiendo como plaga o epidemia, ocupando más metros cuadrados cada día en la vía pública de cualquier pueblo o ciudad. Es lo que hay.
--Y óyeme lo que te digo, Paco: la tarea del indio es lo que te espera, y tus zapatos que tienen estrías nada menos, ya tú sabrás cómo le quitas ese olorcito que me tiene mareada.
--Deja ya de atormentarme, mujer, ya se lo quitaré, que para eso he comprado todo lo necesario para que mañana mismo ya ni te acuerdes del incidente.
¿Que qué hacen las autoridades? Ah, pues taparse la nariz y mirar siempre al suelo no vaya a ser cosa que se enreden con un descuido semejante al del pobre Paco. Como me decía mi madre, hablando del incidente: "hijo, es que tienes la peste interpretada en las narices", cuando yo llegaba a casa con un zapato culpable, porque claro, a esa edad infantil el culpable no podía ser yo. Y aunque han pasado siglos me acuerdo de aquel día fatal en que pisé una plasta de perro sarnoso: la mundial en mi casa y todo el barrio enterado por mi autora y comentando la noticia escandalosa. Me pregunto si nos estaremos recurvando a las cavernas.
--Y que no te vea llegar nunca más con ese olor, ¿me oíste?, que ya tú estás muy viejo para la gracia.
--Descansa la lengua, mujer, que te va a doler la garganta si no paras.
Pues eso: mucha vista y mucha precaución en sus pisadas, si no quiere tener la pestecita interpretada en las narices durante una semana, que las caquitas continuarán multiplicándose, porque aquí ninguna autoridad se va a ocupar del problemita: hay otros asuntos que merecen su atención mucho más, y el que se descuide que se las arregle, qué caramba, que para eso Dios le puso un par de ojos y el oftalmólogo unas gafas estupendas que le servirán para eludir esas deposiciones caninas y ahorrarse el trabajo señalado y sobre todo, la descarga de la parienta al llegar a la casa con el regalo de adorno que se empecina en echarle a perder el partido de fútbol que seguramente con esa "desgracia" ya usted no va a poder disfrutar esta noche...
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
jueves, 22 de noviembre de 2018
POEMA 29
PEJES GORDOS EN EL PARAISO
¿Y por qué no? Brindemos
por los encumbrados en sus sillas giratorias
gracias -digamos- a la suerte, que es loca,
por los que se abstienen de emitir criterios
en público
si no son los criterios oficiales,
por los que cambian de opinión
camaleónicamente
(con sus impenetrables fronteras de miradas
frías
y de sonrisas siempre amables),
por los incapaces de tomar alguna determinación
si el visto bueno no les llega
de arriba,
por los que siempre están de acuerdo
y levantan sus manos
mirando, disimuladamente, sus relojes pulsera,
por los que cuidan con celo de fiera
sus puestos,
sus coches de chapas oficiales
o particulares,
sus viajecitos a casas de descanso
-o a USA los más afortunados-,
por los que se aferran a sus equipos electrónicos
sofisticados
procedentes de alguno de los siete grandes,
a sus armarios repletos de poliéster
y algodón made in USA
y poppies con todos los colores del espectro,
a las recepciones, los entremeses, las bolsas de regalo
(todo, por supuesto, a cuenta del Estado),
etcétera.
Brindemos, pues, por los que no padecen
de conflictos ni luchas ni dificultades.
Brindemos hoy por ellos (hoy que están en la cúspide)
porque mañana, pobrecitos cabrones,
no nos darán ninguna lástima
cuando el peso aplastante de la Historia
les pase la cuenta.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
¿Y por qué no? Brindemos
por los encumbrados en sus sillas giratorias
gracias -digamos- a la suerte, que es loca,
por los que se abstienen de emitir criterios
en público
si no son los criterios oficiales,
por los que cambian de opinión
camaleónicamente
(con sus impenetrables fronteras de miradas
frías
y de sonrisas siempre amables),
por los incapaces de tomar alguna determinación
si el visto bueno no les llega
de arriba,
por los que siempre están de acuerdo
y levantan sus manos
mirando, disimuladamente, sus relojes pulsera,
por los que cuidan con celo de fiera
sus puestos,
sus coches de chapas oficiales
o particulares,
sus viajecitos a casas de descanso
-o a USA los más afortunados-,
por los que se aferran a sus equipos electrónicos
sofisticados
procedentes de alguno de los siete grandes,
a sus armarios repletos de poliéster
y algodón made in USA
y poppies con todos los colores del espectro,
a las recepciones, los entremeses, las bolsas de regalo
(todo, por supuesto, a cuenta del Estado),
etcétera.
Brindemos, pues, por los que no padecen
de conflictos ni luchas ni dificultades.
Brindemos hoy por ellos (hoy que están en la cúspide)
porque mañana, pobrecitos cabrones,
no nos darán ninguna lástima
cuando el peso aplastante de la Historia
les pase la cuenta.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
martes, 20 de noviembre de 2018
POEMA 28
LA MUCHACHA QUE NO ERA
1
Una muchacha está en el aeropuerto de Santiago:
no fuma, no habla mucho, no mira a todas partes.
Parece que sobre sus hombros ha caído el tiempo.
Hasta el aire escasísimo de la sala de espera
la ignora.
Se diría que el llanto que aún no ha derramado
este planeta mínimo
corre por sus cabellos largos, negros,
que es un ala rota o una pata de menos
de algún pájaro preso,
que acaba de morirse en los brazos de alguien.
Nos mueve el golpe de los altavoces
como si se nos escaparan los asientos:
CUBANA DE AVIACION les anuncia la salida
de su vuelo 604 con destino
Guantánamo y Nicaro.
2
La muchacha, pequeña, se encoge en el aire.
Quizás no encontró un solo pedazo
de su nombre en los techos de Santiago.
El avión, enorme para su silencio,
nos deja en cuestión de minutos
en un nuevo aeropuerto.
La muchacha, menuda, no revive en la tierra.
3
Ahora sabe que El viento en la pared no deja huellas,
sabe que Los alucinados no pueden ver el viento,
que todas las estrellas no alcanzan
para abrir la puerta a los Tiempos de sol.
Está sola:
ya no puede amar la casa de sus doce años,
ya no puede escribirle sus Cartas a Ana Frank.
La muchacha es muy débil para tanta nostalgia,
pero toma un taxi
y su rostro se pierde en las arterias de Guantánamo.
4
La busco entre las manos que se buscan en la tarde,
en cada sitio donde hay árboles,
en un rincón no descubierto de la noche.
Pero la noche de Guantánamo olvidó su risa.
La trepidación del pavimento seco,
las muñecas viejas de las niñas,
las flores amarillas que ya nadie arranca,
olvidaron su risa.
5
Es inútil que converse con Quintín Fernández
y le diga que busquemos, que he visto una muchacha
tal vez "forrada de plumajes",
tal vez "suave como un plumón".
De nada valen las llamadas, las preguntas
a los supuestos familiares,
de nada sirve atravesar las maderas oscuras
del pobre callejón de los Malé.
Y mi brazo no puede atenuar su nostalgia,
y mi tiempo no puede preguntarle si la poesía
es un Juego de damas:
ella es más ágil que todos los intentos,
se desvanece como la ceniza,
se diluye como una sola gota,
como una sola lágrima.
6
Pero no, no era Belkis.
Esa muchacha no era Belkis,
la desconcertada de la búsqueda sin nombre,
la única oportunidad de encuentro,
la incógnita distante.
Y el tiempo tritura las horas del misterio
y las sombras se tragan todo el movimiento
y yo no duermo.
7
Esa muchacha no era Belkis.
En la torre de la iglesia del parque ya no hay nidos
y en los árboles de la avenida sola
ningún pájaro canta.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
lunes, 19 de noviembre de 2018
LA ESTUPIDEZ, VIRTUD EN ASCENSO
Lo planteó el escritor italiano Pino Aprile en su libro ELOGIO DEL IMBECIL (El imparable ascenso de la estupidez). Y yo, que sólo soy un zoquete, me permito glosar, que no plagiar, al ilustre autor, sin pedirle permiso, porque cuando un autor publica una obra ya esa obra pertenece al que la "consume".
Entrando en materia: el homoidiotens se prolifera como los curieles. Pero los nuevos especímenes de la raza humana (?) no tienen la culpa, pobrecillos, aunque hay quienes afirman que sí, que la tienen, porque nada ni nadie los ha obligado a idiotizarse. Yo creo, con mi benevolencia acostumbrada, que la culpa puede repartirse y no cargársela en su totalidad a los nuevos idiotas (de los consagrados no voy a hablar hoy). La culpa de esta idiotización colectiva la tienen varios factores, el primero la televisión: la "caja tonta" (la tonta no es la caja, los tontos son quienes se babean a diario consumiendo sus programas, la mayoría estiercólicos, porque sus jefes y promotores se "forran" a costa de esa "inocencia" de los millones de televidentes, sobre todo ante los llamados reallity-shows en vivo y en directo a las neuronas que les quedan). Pues sí, es la ilusión que mantiene a esos millones cuya principal razón para vivir es el sofá, alejados de las obras, del calor, del frío, de la lluvia, del polvo, del ruido, de la luz del sol y del ambiente callejero multicolor y variopinto, y sobre todo del viento que me ha roto ya este año, 3 paraguas baratos de esos que venden los chinos a €5, pero paraguas al fin y... pero esto no viene al asunto.
A veces pienso que esto tiene que ser un despelote de mi imaginación que de vez en cuando echo a volar y me da por inventar realidades inexistentes o cuando menos exageradas, porque aceptar que exista tanta gente idiota no es muy fácil. Yo de vez en cuando echo un vistazo para curiosear, poco tiempo, no vaya a ser cosa que me embulle y caiga en las redes de esa plaga tan omnipotente. Pero eso es lo que hay, lo que tenemos, y ante eso el italiano razona que quienes pasen 4 horas diariamente frente al aparato, dentro de 6 años como mucho serán ya idiotas de oficio, o sea, completos, sin remedio, irreversibles, aunque quizás por eso mismo, tengan oportunidades que los no idiotas no alcanzan, precisamente en la embelesadora pantallita.
Para colofón, hay que citar al calculistillo y sociólogo don Macareno de la Palma Real (un propio que ha dedicado los diez últimos años de su preciosa existencia a investigar por qué nuestra sociedad se está volviendo cada día más cretina), que asegura con convicción que los idiotas gobernarán el mundo dentro de menos tiempo del que cándidos (como el que suscribe) creen, porque serán mayoría tan absoluta que con sólo dar un grito colectivo amedrentarán tanto a los demás (a los menos idiotas) que no necesitarán de ningún arma, ni blanca ni negra.
Del resto de los culpables de la epidemia no quiero emitir mis opiniones: el fútbol (consumido en demasía, como parece ser en una amplia mayoría), los coches, los bares, el famoseo y las tertulias en las que varios hablan al unísono sin entender ninguno lo que dice el otro, o los otros, y sobre todo los anuncios publicitarios, ¡oh!, los interminables, aburridos, antiestéticos, rutinarios, poco imaginativos, monótonos anuncios que saturan los medios de información masiva... Quizás un día de éstos me anime a escribir algo sobre ellos. Mientras, les deseo buenos días y muy buena suerte. Ah, y mucho cuidado con la tele, que crea hábito.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
Entrando en materia: el homoidiotens se prolifera como los curieles. Pero los nuevos especímenes de la raza humana (?) no tienen la culpa, pobrecillos, aunque hay quienes afirman que sí, que la tienen, porque nada ni nadie los ha obligado a idiotizarse. Yo creo, con mi benevolencia acostumbrada, que la culpa puede repartirse y no cargársela en su totalidad a los nuevos idiotas (de los consagrados no voy a hablar hoy). La culpa de esta idiotización colectiva la tienen varios factores, el primero la televisión: la "caja tonta" (la tonta no es la caja, los tontos son quienes se babean a diario consumiendo sus programas, la mayoría estiercólicos, porque sus jefes y promotores se "forran" a costa de esa "inocencia" de los millones de televidentes, sobre todo ante los llamados reallity-shows en vivo y en directo a las neuronas que les quedan). Pues sí, es la ilusión que mantiene a esos millones cuya principal razón para vivir es el sofá, alejados de las obras, del calor, del frío, de la lluvia, del polvo, del ruido, de la luz del sol y del ambiente callejero multicolor y variopinto, y sobre todo del viento que me ha roto ya este año, 3 paraguas baratos de esos que venden los chinos a €5, pero paraguas al fin y... pero esto no viene al asunto.
A veces pienso que esto tiene que ser un despelote de mi imaginación que de vez en cuando echo a volar y me da por inventar realidades inexistentes o cuando menos exageradas, porque aceptar que exista tanta gente idiota no es muy fácil. Yo de vez en cuando echo un vistazo para curiosear, poco tiempo, no vaya a ser cosa que me embulle y caiga en las redes de esa plaga tan omnipotente. Pero eso es lo que hay, lo que tenemos, y ante eso el italiano razona que quienes pasen 4 horas diariamente frente al aparato, dentro de 6 años como mucho serán ya idiotas de oficio, o sea, completos, sin remedio, irreversibles, aunque quizás por eso mismo, tengan oportunidades que los no idiotas no alcanzan, precisamente en la embelesadora pantallita.
Para colofón, hay que citar al calculistillo y sociólogo don Macareno de la Palma Real (un propio que ha dedicado los diez últimos años de su preciosa existencia a investigar por qué nuestra sociedad se está volviendo cada día más cretina), que asegura con convicción que los idiotas gobernarán el mundo dentro de menos tiempo del que cándidos (como el que suscribe) creen, porque serán mayoría tan absoluta que con sólo dar un grito colectivo amedrentarán tanto a los demás (a los menos idiotas) que no necesitarán de ningún arma, ni blanca ni negra.
Del resto de los culpables de la epidemia no quiero emitir mis opiniones: el fútbol (consumido en demasía, como parece ser en una amplia mayoría), los coches, los bares, el famoseo y las tertulias en las que varios hablan al unísono sin entender ninguno lo que dice el otro, o los otros, y sobre todo los anuncios publicitarios, ¡oh!, los interminables, aburridos, antiestéticos, rutinarios, poco imaginativos, monótonos anuncios que saturan los medios de información masiva... Quizás un día de éstos me anime a escribir algo sobre ellos. Mientras, les deseo buenos días y muy buena suerte. Ah, y mucho cuidado con la tele, que crea hábito.
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
jueves, 15 de noviembre de 2018
POEMA 27
IMPOTENCIA ANIQUILADORA
Te sientes sacudido en medio del tornado
de la burocracia
que te machaca “los cojones del alma” (*)
hasta el agotamiento de tu insistencia en ver el vaso
medio lleno (pobre iluso que creíste lo que te dijeron)
y todavía dudas quizás recordando aquello tan lejano
de que la duda es lo único cierto.
Dudas mareado y sin perdices en una vereda que se
difumina
hacia uno y otro lado de tus ojos:
¿doy la batalla contra el poderoso aparato
del Estado?
¿Me resigno a continuar borregueando a merced
de las pocas mercedes que Don Estado me lance
sin mirarme a los ojos en mi cuerno
de la escasez y la carencia permanentes hasta quién sabe
si post mortem?
¿Qué hago entonces, qué puedo hacer entonces
para librarme de estas madrugadas de ojo abierto
y de respiración acelerada
estrujando las sábanas inútilmente esperanzado
en que antes de la luz estaré ya morfeando?,
porque no hay insomnio que dure tantas horas
ni tantos desvelos en un túnel sin fondo.
Pero deja de pensar, insolente, desvalido,
no lo vuelvas a intentar, no lo vuelvas
a sufrir (¿es que eres masoquista?).
Pienses lo que pienses,
digas lo que digas, hagas lo que hagas,
y sobre todo, envíes lo que envíes
(cartas, solicitudes, documentos,
toneladas de papel emborronados o tecleados
en horas raptadas al sueño, cuando haya algo de sueño),
todo será inútil, pobre hombre desamparado y solo
como un farero en su noche sin luna:
el Estado terminará machacándote sin compasión
porque el Estado es el poder que siempre,
en cualquier circunstancia,
machaca, machaca, machaca,
sin mover un solo músculo de su rostro cancerbérico.
*expresión de César Vallejo
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
Te sientes sacudido en medio del tornado
de la burocracia
que te machaca “los cojones del alma” (*)
hasta el agotamiento de tu insistencia en ver el vaso
medio lleno (pobre iluso que creíste lo que te dijeron)
y todavía dudas quizás recordando aquello tan lejano
de que la duda es lo único cierto.
Dudas mareado y sin perdices en una vereda que se
difumina
hacia uno y otro lado de tus ojos:
¿doy la batalla contra el poderoso aparato
del Estado?
¿Me resigno a continuar borregueando a merced
de las pocas mercedes que Don Estado me lance
sin mirarme a los ojos en mi cuerno
de la escasez y la carencia permanentes hasta quién sabe
si post mortem?
¿Qué hago entonces, qué puedo hacer entonces
para librarme de estas madrugadas de ojo abierto
y de respiración acelerada
estrujando las sábanas inútilmente esperanzado
en que antes de la luz estaré ya morfeando?,
porque no hay insomnio que dure tantas horas
ni tantos desvelos en un túnel sin fondo.
Pero deja de pensar, insolente, desvalido,
no lo vuelvas a intentar, no lo vuelvas
a sufrir (¿es que eres masoquista?).
Pienses lo que pienses,
digas lo que digas, hagas lo que hagas,
y sobre todo, envíes lo que envíes
(cartas, solicitudes, documentos,
toneladas de papel emborronados o tecleados
en horas raptadas al sueño, cuando haya algo de sueño),
todo será inútil, pobre hombre desamparado y solo
como un farero en su noche sin luna:
el Estado terminará machacándote sin compasión
porque el Estado es el poder que siempre,
en cualquier circunstancia,
machaca, machaca, machaca,
sin mover un solo músculo de su rostro cancerbérico.
*expresión de César Vallejo
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
lunes, 12 de noviembre de 2018
CONVENCER A LAS MASAS
Un político es una persona que tiene el poder de convencer a las masas, cuando éstas forman grandes concentraciones, digamos en una plaza, con un discurso demagógico, oportunista, hipócrita y mentiroso. No cualquiera reúne estas virtudes (sí, virtudes en nuestra actual sociedad), por eso los grandes líderes no abundan (en ningún país). Ya hablé aquí de lo difícil que es convencer a un solo hombre, y lo fácil que resulta convencer a miles de personas en la plaza citada. Recuerdo que una noche mi esposa y yo disfrutábamos de un concierto en Santiago de Cuba, interpretado brillantemente. Sin embargo, al finalizar, quizas por despiste o por no sé qué motivo, el silencio se apoderó de la sala. Cosa rara, pues el publico tiende a aplaudir hasta un mequetrefe destrozando un solo de flauta en un escenario. Pues bien, mi esposa y yo comenzamos a aplaudir y nos pusimos de pie. En un segundo, la sala completa estaba de pie, aplaudiendo, y hasta no faltó un grito de ¡bravo!.
Y es que al público, a la concentración de público en cualquier lugar, es fácil convencerlo de que nos siga, sólo con hacer algo que todos pueden hacer y no se han decidido. Y eso lo sabe un buen político, no uno de los politicastros que padecemos y que últimamente se han multiplicado, ya que cualquier pelagato con camisa abierta y pantalón remendado se sienta en el Congreso de los Diputados y se compra una mansión y un coche que sólo un 5% (si acaso) de la ciudadanía puede darse el lujo de tener.
También he repetido (quizás demasiado) que el mundo viviría más feliz si no exitieran los políticos. No es una exageración: ya buscaríamos la forma de gobernarnos a nosotros mismos, porque los políticos, que estan ahí donde están, forrándose (la mayoría) con sus chanchullos que los enriquecen muy rápidamente (y muy impunemente) han demostrado que no sirven para dirigir un país. El 90% de los problemas que confronta cualquier país es generado por los políticos de ese país. La mayoría de ellos quizás sean estrellas en la política, quizás sean maestros en la manipulación de la ideología, pero la realidad innegable es que no saben absolutamente nada de economía, y sin economía, por muy humanas, generosas y bienintencionadas que sean las ideas, no se resuelven los acuciantes problemas que presenta cualquier país.
Así estamos ya desde hace demasiado tiempo, esperando tontamente a que los políticos resuelven nuestros problemas sin hacer otra cosa que comentarlos, sobre todo en familia y en los bares, cuyas discusiones se reducen a 2 temas fundamentales: fútbol y política. Me pregunto si esta situación será eterna o si surgirá en la humanidad algo nuevo que eche por tierra tanta farsa y tanta tomadura de pelo que siempre encuentra terreno fértil en el pueblo simple, que acude como manada de borregos al dictado de las convocatorias políticas que prometen lo que todos saben que nadie va a cumplir. Por suerte, si algo ocurre, para bien o para mal, por ley natural, yo no lo veré...
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
Y es que al público, a la concentración de público en cualquier lugar, es fácil convencerlo de que nos siga, sólo con hacer algo que todos pueden hacer y no se han decidido. Y eso lo sabe un buen político, no uno de los politicastros que padecemos y que últimamente se han multiplicado, ya que cualquier pelagato con camisa abierta y pantalón remendado se sienta en el Congreso de los Diputados y se compra una mansión y un coche que sólo un 5% (si acaso) de la ciudadanía puede darse el lujo de tener.
También he repetido (quizás demasiado) que el mundo viviría más feliz si no exitieran los políticos. No es una exageración: ya buscaríamos la forma de gobernarnos a nosotros mismos, porque los políticos, que estan ahí donde están, forrándose (la mayoría) con sus chanchullos que los enriquecen muy rápidamente (y muy impunemente) han demostrado que no sirven para dirigir un país. El 90% de los problemas que confronta cualquier país es generado por los políticos de ese país. La mayoría de ellos quizás sean estrellas en la política, quizás sean maestros en la manipulación de la ideología, pero la realidad innegable es que no saben absolutamente nada de economía, y sin economía, por muy humanas, generosas y bienintencionadas que sean las ideas, no se resuelven los acuciantes problemas que presenta cualquier país.
Así estamos ya desde hace demasiado tiempo, esperando tontamente a que los políticos resuelven nuestros problemas sin hacer otra cosa que comentarlos, sobre todo en familia y en los bares, cuyas discusiones se reducen a 2 temas fundamentales: fútbol y política. Me pregunto si esta situación será eterna o si surgirá en la humanidad algo nuevo que eche por tierra tanta farsa y tanta tomadura de pelo que siempre encuentra terreno fértil en el pueblo simple, que acude como manada de borregos al dictado de las convocatorias políticas que prometen lo que todos saben que nadie va a cumplir. Por suerte, si algo ocurre, para bien o para mal, por ley natural, yo no lo veré...
Augusto Lázaro
@lazarocasas38
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ENVOLVENCIAS
1 Ahora que los virus están de moda: fue un virus (de la peste negra o bubónica) el culpable de la muerte de los amantes de Verona. La hist...






